EDITORIAL: Ejercito Productivo Obrero y las nuevas subjetividades de l@s trabajador@s.

EDITORIAL: Ejercito Productivo Obrero y las nuevas subjetividades de l@s trabajador@s.

Observatorio de Trabajador@s en lucha.

15 de julio 2019.

Hablaremos de este movimiento social de las trabajadoras y trabajadores que es el Ejercito Productivo Obrero, presentaremos dos reportajes en uno, con el titulo: Ejército Productivo Obrero: La Batalla por el socialismo de un ejército indoblegable, realizados por Tatuy TV con videos de las batallas realizadas por este singular ejército y analizaremos en esta editorial, lo que representa el EPO en la construcción de nuevas subjetividades en emergencia transformadora en el proceso revolucionario bolivariano.

El 11 de julio de este año, se realizó en el Teatro Principal el Foro: Ejército Productivo Obrero: Estrategia y Táctica de la Clase Obrera. Esperamos las conclusiones e intercambio de experiencias de este importante foro del movimiento obrero. Pero podemos ver algunos principios que se observan en su cartel de convocatoria, en donde expresan:

imagen 1“Agotada la etapa de la guerra no convencional aplicada por el imperialismo norteamericano, es vital pasar de la fase defensiva a la contraofensiva mediante la recuperación del aparato productivo nacional con el protagonismo del pueblo organizado, y con una visión revolucionaria, Chavista y Bolivariana. El Ejército Productivo Obrero es una iniciativa contracultural autogestionaria basada en el trabajo voluntario, y sus Batallas Productivas ejercicios que demuestran que este pueblo tiene las herramientas y la vocación para activar la producción en función de la satisfacción de las necesidades de las mayorías.

En el foro “Estrategia y Táctica de la Clase Obrera”, los actores de catorce Batallas Productivas Obreras – en las que se han repotenciado o reactivado desde la planta de procesamiento de pescado La Gaviota hasta el CPR Amuay pasando por la Comuna El Maizal y la Planta Madre Wanaguanare – narrarán sus experiencias y presentarán sus planteamientos para ampliar la base doctrinaria de defensa de la nación”.

Pero ¿qué es el Ejercito Productivo Obrero? en primer lugar, es un movimiento social, un “Ejército No Convencional para Ganar una Guerra No Convencional” como expresan, conformado por más de 2000 trabajador@s con diferentes saberes, para la recuperación operativa de las diferentes unidades productivas, ya sean del Estado, privadas o comunales, que se encuentran en situación precaria por la guerra económica y hacerlas productivas para el pueblo, pero además, como expresan sus militantes, no solo “reparan maquinarias sino que reparan conciencias” y agregan “nuestros fusiles son nuestras herramientas y nuestros misiles nuestras ideas”.

Su objetivo estratégico es la construcción del socialismo, para ello se debe vencer la guerra económica, lograr la unidad política de la clase obrera en torno a la Gestión Directa y Democrática de la Dirección del Proceso Social de Trabajo y que la clase obrera sea protagonista de la participación y el ejercicio de la gestión directa y democrática de la fábrica. Las Batallas Productivas son acciones que realizan un equipo de trabajador@s con distintos saberes, mediante el trabajo cooperante en el proceso productivo de una fábrica, que este paralizada o semi-paralizada.

Estas Batallas Productivas, las realiza el Ejercito Productivo Obrero (EPO) en cooperación y articulación con el Ministerio del Poder Popular para Industrias Básicas, Estratégicas y Socialistas (Minppibes), la Corporación de Industrias Intermedias de Venezuela (Corpivensa) y el sistema de empresas RONCA (Recuperadas, Ocupadas, Nacionalizadas, Creadas y Aliadas).

Son catorce (14) las Batallas Productivas realizadas y que podemos ver en este cuadro:

avance-historico

La 14° Batalla Productiva Obrera (BPO) fue en el Instituto Nacional de Turismo (INATUR) que se realizo el 27 Mayo al 02 Junio 2019.

En las experiencias de estas Batallas podemos percibir cómo se desarrolla un  proceso de trabajo cooperante emancipador…de naturaleza asociativa y consciente que permite la complementación de capacidades y habilidades objetivas y subjetivas de los trabajadores y trabajadoras participantes en la elaboración de procesos colectivos[1]para la recuperación  de la Unidad productiva.

Aquí el aporte individual cobra sustantividad en el propio trabajo mancomunado, cuando se articula con todo el colectivo, el de la brigada del Ejército Productivo Obrero (EPO) y el de l@s trabajador@s de la fábrica en sí.  Existe una identificación con el hacer y su relevancia social e histórica, por eso rompe con la alienación y favorece la creatividad y la racionalidad humana en sociedad y en armonía con los territorios donde se habita[2]. Se complementan conocimientos obtenidos durante la praxis política-laboral para la reactivación e incremento de la operatividad de la unidad productiva, mejorando así su producción, pero además para desarrollar iniciativas de clase, que permitan el control directo del proceso productivo mediante la gestión obrera directa. El saber obrero se emancipa del trabajo alienado.

Aquí es donde este movimiento social de la clase obrera adquiere su significación, porque lo sustantivo en la lucha contra la explotación que desarrolla el movimiento obrero tiene que estar articulada con la lucha contra la alienación; es decir, contra ese mecanismo profundamente inherente a la naturaleza del capitalismo, que no solo le quita al trabajador el producto del “trabajo viviente”, sino que induce al extrañamiento, la heterodirección y la regulación opresora del tiempo de vida”[3]

Para lograr esto se requiere algo más, que en ese continuo que es la revolución, surjan desde adentro del ser humano un proceso generalizado de autoconciencia, de autoorganizacion de nuevas formas de vida libre. En definitiva una autoconciencia para la construcción de una sociedad humana.

Es así que en este proceso que desarrolla el EPO se van desestructurando esas subjetividades alienadas, enajenadas, confeccionadas a la imagen y semejanza de las clases dominantes, que nos impiden ver quiénes somos y que sentimos, por estar comprando identidades normatizadas. A la vez, vamos construyendo subjetividades en emergencia transformadora que permitan conectar, articular y/o mediar entre el presente, el pasado, el futuro, las relaciones con los otros sujetos y sus representaciones mediante su conciencia. Todo este proceso de articulación de la subjetividad en emergencia transformadora se desarrolla en un movimiento histórico de lucha de clases. En síntesis, la formación de subjetividades emancipadoras se producirá no solamente con un cambio en lo material, radicalizando la lucha de clase y superando la explotación y la alienación. También, y fundamentalmente, con un cambio espiritual-cultural, o contracultural como bien expresa el EPO, en la esfera de la autoconciencia, que permita a las personas vivir el trabajo como actividad libre y plena, desconectarse de la subjetividad cosificada producida por el capital, recuperar la vivencia de producciones subjetivas propias, que escapen de la medicación, de la mercancía y permitan a estas personas entender su propia existencia.

Pero además será necesario que la vida cotidiana y las acciones de los seres humanos sean espacios de formación permanente que creen nuevos significados para el buen vivir. La conformación de comunidades humanas que puedan desarrollar nuevas formas de vida y nuevas formas socio-productivas que propicien los valores de uso, como formas culturales. Paradojalmente, el programa central de la humanización de la vida, incluso en lo relativo al trabajo, se sitúa fuera del proceso de trabajo: en la participación real y en la democracia de las comunidades socio-productivas; en la opinión comunal que va configurándose en los lugares de trabajo libre.

Así, el camino para la emancipación humana pasara por la superación de la mercancía, del capital y del Estado capitalista.

Notas 

[1] Alves, Elizabeth (2010). Dialéctica del saber emancipador. Ruptura de la reproducción del capital y valoración del ser. Caracas: Editorial el perro y la rana.

[2] Alves, Elizabeth (2018) Agenda postneoliberal y descolonial de Venezuela, 1989-2013. La (re)configuración de una teoría crítica emancipadora. Tesis Doctoral, Universidad Complutense de Madrid, pág. 586, https://eprints.ucm.es/49869/1/T40526.pdf

[3]István Mészáros, El desafío y la carga del tiempo histórico: El socialismo del siglo XXI, 2009, pág. 118

Fuentes: Tatuy TV, https://www.tatuytv.org/; Ejército Productivo Obrero, https://ejercitoproductivoobrero.wordpress.com/; Alba TV; http://www.albatv.org/

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